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La energía que actúa detrás de la manifestación material del cuerpo y sus funciones y capacidades está compuesta por un sistema energético complejo sin el cual no podría existir el cuerpo físico.   Este sistema energético está formado por tres componentes fundamentales: En este sistema los nadis constituyen una especie de arterias intangibles.   La palabra «nadi» procede del sánscrito y significa aproximadamente «tubo», «vaso» o «arteria». Su función consiste en conducir el «prana» o energía vital a través del sistema energético no material.
En el sistema energético del hombre los chakras sirven de estaciones receptoras, transformadoras y distribuidoras de las diferentes frecuencias del «prana».
El cuerpo etérico atrae energías vitales del sol a través del chakra del plexo solar, y energías vitales de la tierra a través del chakra basal.   Acumula estas energías y, a través de los chakras y los nadis, las conduce al cuerpo físico en flujos vitales ininterrumpidos.   Las dos formas de energía se encargan de mantener un equilibrio vivo en las células corporales.   Cuando el «hambre de energía» del organismo está saciado, la energía sobrante del cuerpo etérico se irradia hacia fuera a través de los chakras y de los poros.   Sale a través de los poros en filamentos de energía rectos de aproximadamente 5 centímetros de longitud y constituye el aura etérica, que, por lo general, es la primera fracción del aura total percibida por las personas clarividentes.   Estos rayos se disponen en torno al cuerpo físico formando como un manto protector.   Impiden a los gérmenes patógenos y a los contaminantes penetrar en el cuerpo, y simultáneamente irradian un flujo constante de energía vital hacia el entorno.
Debido a esta estrecha relación existente entre el estado del cuerpo físico y la radiación energética del cuerpo etérico, a menudo se habla también de un aura de la salud.   Antes de manifestarse en el cuerpo físico, las enfermedades se manifiestan en el aura etérica.   Y pueden ser detectadas y tratadas en este plano.   La denominada fotografía Kirlian consiguió hacer visible por primera vez esta radiación energética, propia de cada ser vivo.

La misión y el funcionamiento de los chakras

Existen siete chakras principales situados a lo largo de un eje vertical del cuerpo, que son decisivos para el funcionamiento de las zonas más esenciales del cuerpo, del espíritu y del alma del hombre; y aproximadamente 40 chakras secundarios localizándose los más importantes en la zona del bazo, en la nuca, en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
Se asientan verdaderamente en el cuerpo etérico del hombre.   Se asemejan a cálices florales con forma de embudo y un número variado de pétalos.   Por ello, en el ámbito cultural de Oriente a menudo se llaman también flores de loto.   Las subdivisiones de las flores en pétalos independientes representan los nadis o los canales de energía a través de los cuales las energías fluyen y penetran en los chakras y a través de los que la energía se retransmite desde los chakras a los cuerpos no materiales.   Su número varía desde cuatro canales en el centro radical hasta casi mil canales energéticos en el centro de la coronilla.
De la concavidad situada en el centro de cada cáliz parte un canal, a modo de peciolo de la flor del chakra, que llega hasta la columna vertebral y empalma directamente con ésta.   Este canal une los chakras con el canal energético principal, denominado Sushumna, que asciende por el interior de la columna vertebral y continúa en la cabeza hasta la coronilla.
Cada chakra tiene, desde el eje principal, una doble salida que corresponde a la parte frontal o posterior del cuerpo.   La parte frontal se relaciona con los sentimientos de la persona, la parte dorsal o posterior, con la voluntad.
En el interior del cono, las energías giran a gran velocidad en forma permanente, mientras no se produzca alguna alteración.
El tamaño y el número de vibraciones (frecuencia) de los chakras determinan la cantidad y la calidad de las energías que absorben procedentes de las fuentes más variadas.
Las dos formas de energía más importantes y fundamentales son absorbidas a través del centro radical y del centro coronal.   Entre estos dos chakras discurre el Sushumna, al que están unidos todos los centros energéticos a través de sus «peciolos» y que alimenta a todos ellos de fuerza vital.
Junto al Sushumna hay otros dos canales energéticos que desempeñan un papel particularmente importante en el sistema energético: en sánscrito se denominan Ida y Pingala.   Pingala hace las veces de portador de la energía solar, llena de ardor y fuerza motora.   Este canal empieza a la derecha del chakra radical y termina en la parte superior del orificio nasal derecho.   Ida es el portador de la energía lunar que enfría y serena.   Este canal comienza a la izquierda del chakra radical y termina en el orificio nasal izquierdo.   En su camino desde el centro radical hasta la nariz, ambos nadis se retuercen alrededor de Sushumna.
Ida y Pingala tienen la facultad de absorber prana directamente del aire mediante la respiración, y de expulsar sustancias venenosas en la espiración.   Junto con el Sushumna, constituyen los tres canales principales del sistema energético.   Además, hay un gran número de otros nadis que aportan a los chakras energías procedentes de los chakras secundarios y de los cuerpos no materiales, y que retransmiten esa energía a los cuerpos energéticos vecinos.
Pero los chakras también absorben directamente vibraciones del entorno, vibraciones que se corresponden con sus frecuencias.   Así, mediante sus diferentes formas de funcionamiento, nos unen con los sucesos de nuestro entorno, de la naturaleza y del universo, sirviendo como antenas para la gama completa de vibraciones energéticas.   También podemos denominar a los chakras los órganos sensoriales no materiales.   Nuestro cuerpo físico, junto con sus sentidos, es un vehículo adaptado a las leyes de la vida de nuestro planeta, y con cuya ayuda nos las arreglamos en el ámbito externo de la vida, pero con el que simultáneamente también podemos realizar en la tierra nuestros valores y conocimientos internos.   Los chakras sirven como receptores para todas las vibraciones energéticas e informaciones que proceden del ámbito físico.   Son las aberturas que nos unen con el mundo ilimitado de las energías más sutiles.
Todos los chakras deben ingresar energías constantemente, pero a veces, nuestros pensamientos, nuestras tensiones, provocan cambios de giro o cierre del chakra, lo cual impide el libre fluir de la energía.   Muchas veces este cierre (bloqueo), se mantiene durante un tiempo prolongado.   Dado que cada uno de estos centros está conectado con un área del cuerpo y compromete el funcionamiento de los órganos que esa área gobierna, este bloqueo termina afectando a alguno de ellos y aparece una enfermedad física.
Es posible que exista cualquier combinación de chakras abiertos, bloqueados o marcados en un sentido concreto.   Además, estos grados oscilan a lo largo de una vida, puesto que en momentos diferentes pueden adquirir importancia temas distintos.

Características de los 7 Chakras Principales

PRIMER CHACRA

Chakra Muladhara, también denominado chakra radical, chakra basal o centro coxal.
El primer chakra se encuentra entre el ano y los genitales.   Está unido con el hueso coxal y se abre hacia abajo.
El primer chakra y sus correspondencias

SEGUNDO CHAKRA

Chakra Svadhistana, también denominado chakra sacro ó centro sacro.
El segundo chakra se encuentra encima de los genitales.   Está ligado al hueso sacro y se abre hacia delante.
El segundo chakra y sus correspondencias

TERCER CHAKRA

Chakra Manipura, o chakra del plexo solar, también llamado centro umbilical.
Igualmente encontramos las denominaciones de chakra del bazo, chakra del estómago y chakra del hígado.   El tercer chakra se encuentra aproximadamente dos dedos por encima del ombligo.   Se abre hacia delante.
El tercer chakra encuentra diferentes denominaciones.   También se dan diferentes indicaciones sobre dónde se asienta.   Se trata de un chakra principal y varios chakras secundarios que, sin embargo, entrelazan tan estrechamente su funcionamiento que todos ellos pueden considerarse conjuntamente como un chakra principal.
El tercer chakra y sus correspondencias

CUARTO CHAKRA

Chakra Anahata, también llamado chakra del corazón o centro cordial.
El cuarto chakra se encuentra a la altura del corazón, en el centro del pecho.   Se abre hacia delante.
El cuarto chakra y sus correspondencias

QUINTO CHAKRA

Chakra Vishuddha, también denominado chakra del cuello o de la garganta, o centro de comunicación.
El quinto chakra se encuentra entre la nuez y la laringe.   Nace de la columna vertebral cervical y se abre hacia delante.
El quinto chakra y sus correspondencias

SEXTO CHAKRA

Chakra Ajna, chakra frontal o tercer ojo, ojo de la sabiduría, también llamado ojo interior o chakra de las órdenes.
El sexto chakra se encuentra situado un dedo por encima de la base de la nariz, en el centro de la frente.   Se abre hacia delante.
El sexto chakra y sus correspondencias

SEPTIMO CHAKRA

Chakra Sahasrara, chakra coronal, también denominado centro de la coronilla o flor de loto de mil pétalos.
El séptimo chakra se encuentra situado en el punto supremo, encima de nuestra cabeza y en el centro.   Se abre hacia arriba.
El séptimo chakra y sus correspondencias