Para empezar a comprender y a vivir la experiencia holográfica, conviene echar una ojeada a nuestro procedimiento de comprensión actual, que no es holística.
Las metafísicas subyacentes a nuestros modelos científicos
Al igual que los sistemas de creencia tradicionales de las culturas "primitivas", nuestra cultura del mundo científico occidental está delimitada también por sus supuestos incorporados. Muchos de esos supuestos han permanecido indiscutidos e incontestados hasta hace poco. Lo que consideramos nuestra realidad fundamental depende de las metafísicas subyacentes sobre las que basamos nuestra ciencia. El doctor Willis Harman, en su libro 'Global Mind Change', apunta tres metafísicas básicas [M-1, M-2, M-3] que han sido utilizadas durante la historia de la evolución humana. Las define como sigue:
M-1. Monismo materialista (la materia da lugar a la mente)
En la primera de ellas, el componente básico del universo es materia-energía. Aprendemos sobre la realidad estudiando el mundo medible. Sea lo que fuere la conciencia, emerge de la materia (esto es, del cerebro) cuando el proceso evolutivo ha progresado lo suficiente. Sea lo que fuere lo que aprendamos sobre la conciencia, debe reconciliarse en último término con el tipo de conocimiento que obtenemos de estudiar el cerebro físico, por cuanto una conciencia escindida de un organismo físico vivo no solo es desconocida, sino también inconcebible.
M-2. Dualismo (materia mas mente)
Una metafísica alterna es la dualista. Existen fundamentalmente dos tipos distintos de componentes básicos en el universo: la materia-energía y la mente-espíritu. La materia-energía se estudia con las herramientas actuales de la ciencia; la mente-espíritu debe explorarse de otras maneras mas apropiadas (como la exploración subjetiva interior). Así pues, esta metafísica desarrolla, en esencia, dos clases complementarias de conocimiento; presumiblemente hay áreas que se solapan (como el campo de los fenomenos psíquicos).
M-3. Monismo trascendental (la mente da lugar a la materia)
No obstante, una tercera metafísica considera que el componente esencial del universo es la conciencia. La mente o conciencia es fundamental, y la materia-energía emana, en cierto sentido, de la mente. El mundo físico es para la mente superior lo que la imagen de un sueño es para la mente individual. En último término, se establece contacto con la realidad que se oculta tras el mundo de los fenómenos, no a través de los sentidos físicos sino a través de la intuición profunda. La conciencia no es el producto final de la evolucion material, porque la conciencia ya existía antes.
La mayor parte de nuestro condicionamiento y nuestra herencia cultural se basa en el modelo metafísico M-1 (la mente emana de la materia), que sustenta una ciencia mecanicista. Nuestro futuro se ha sembrado ya en el modelo M-3 (la materia emana de la mente), que conduce a una ciencia holográfica.
El problema de los modelos o las metáforas de la realidad
Lo que tendemos a hacer es decir que cualquier modelo de realidad que aceptamos es realidad. Y luego nos topamos con problemas cuando la auténtica realidad no encaja en el modelo. Nos culpamos a nosotros mismos o declaramos las cosas imposibles porque no se ajustan al modelo. No se nos ocurre ver o afirmar que el modelo es limitado.
Todos los modelos son limitados. Debemos recordarlo. Si lo hacemos, probablemente estará bien aceptar una metáfora concreta como realidad de un modelo imparcial; por ejemplo, en el caso mecanicista, que la materia es la realidad básica. Pero cuando se trata de enfermedades incurables, la metáfora de la realidad ya no funciona para nosotros. Entonces habrá llegado el momento de encontrar una metáfora mas funcional en la cual sea probable una cura.
Un diagnóstico de intratable es una declaración sobre el sistema médico, no sobre el paciente. Si se ofrece como una afirmación sobre el estado del paciente, coloca a este en una situación de desventaja en su proceso curativo. Deja muy poco espacio, o ninguno, para que el proceso creativo de curación emane del propio paciente. No deja espacio a los sistemas de atención alternativos. Es mucho mejor que un médico diga: "he hecho todo cuanto he podido por usted. En este momento, no conozco ningún otro tratamiento que ofrecerle. Si lo desea, estaré a su lado y le mantendré tan cómodo como pueda. Quizá haya alguien que conozca otra manera".
Esto es lo único de lo que deben responsabilizarse los médicos. No pueden asumir la responsabilidad sobre la vida o la salud de otras personas. Los médicos no pueden jugar a ser Dios. Esto debería ser un alivio para ellos. Sí, los médicos poseen la luz de Dios en cada célula de su ser, pero también la tiene cada paciente. Es probable que los médicos tengan un acceso más fácil al poder curativo que cualquier paciente en cualquier momento. Pero los pacientes poseen plena capacidad para aprender a utilizar ese poder, lo que también debería ser un alivio para el médico.
Las responsabilidades que hemos depositado en nuestros médicos, y las que ellos han aceptado, no son justas ni realistas. Se basan en el modelo mecanicista. Si se espera de un médico que nos de una píldora o nos opere para quitarnos algo separado de nosotros que nos molesta, entonces el asume la responsabilidad. Es como si nosotros no tuvieramos nada que ver.
Hacia el modelo holográfico
Como pacientes, tenemos que aceptar la responsabilidad de nuestra curación. Debemos pedir a nuestros médicos que nos ayuden a hacerlo. Debemos establecer relaciones cordiales de trabajo entre el paciente, el sanador y el médico para sacar el máximo partido de la autocuración, de los sanadores, y del gran beneficio de la curación que ofrecen los médicos.
Un modo de establecer relaciones cordiales de trabajo entre el paciente, el sanador y el médico consiste en ingresar conscientemente en la nueva metafísica M-3 (la materia emana de la mente) que se ha descripto al principio. Debemos considerar que la mente es la realidad básica, en lugar de la materia. Y eso cambia mucho las cosas. Nos conduce al holismo.
No obstante, mente y conciencia son todavía términos limitados en nuestra cultura. El amplio espectro de la experiencia humana va mucho más allá de la mente. Así, yo prefiero utilizar la palabra esencia para designar la naturaleza básica de la condicion humana. Esencia es más sutil y menos limitada que lo que llamamos conciencia. La esencia subyace a la conciencia. Conciencia es más sutil y menos limitada que lo que llamamos mente. La conciencia subyace a la mente. Por lo tanto, es la esencia lo que da lugar a la conciencia, que da origen a la mente, la cual genera, a su vez, la materia.
Esa esencia se encuentra en el nivel de la estrella del núcleo de cada criatura viva. Se halla dentro de todo. Esta en todas partes. Todo está, en última instancia, impregnado de esencia, conciencia y mente. La metafísica M-3, por tanto, nos lleva de la forma mas natural al holismo y a la interconexión de todas las cosas, una experiencia muy común del estado de curación. Al asumir la metafísica M-3, caminamos directamente hacia la nueva ciencia de la holografía, que muestra un futuro prometedor al darnos nuevas respuestas a viejas preguntas sobre nosotros mismos, nuestra curación y los procesos curativos..
- Extracto del libro "Hágase la Luz" de Bárbara Ann Brennan -